viernes, mayo 09, 2008

La extraña

Imagen: Deception by Holly Bynoe
Mírala… Mira esos ojos de mirada roma. Ojos de mirada redonda que todo lo acaricia. Ojos de mirada etérea que todo lo toca y nada traspasa. Mirada evaporada. Vapor de mirada sólo despiden esos ojos. Y no me mires a mí. No eres tú, pero tampoco yo.

Mira sus facciones. Cualquiera que la mira ahora, desde este instante, pensaría que siempre fue así. Que es así, simplemente. Que tras esas facciones no hubo nunca los innumerables vértices que nos vimos alguna vez. Mírala. Nada hay en esas facciones del otrora rostro anguloso y remarcado. Ahora son sólo líneas sutiles, sin profundidad, sin pasado ni presente, sin mañana. Facciones difuminadas en un claroscuro infinito que desaparece en una interrogante que no sugiere, que no produce, que no provoca, que no pregunta porque no tiene respuesta.

Y sus labios… hablan sin pronunciar. Yo la oigo. Tú la oyes. Pero no dice nada o quizás sí, pero no entendemos ese lenguaje de sonrisa inofensiva pero inicua. Inocua. Plana, sin plano. Sin altura. Esa boca. Esos labios ¿realmente están sellados? ¿O están hablándonos desde una dimensión que no alcanzamos? Esa endemoniada sonrisa sin esbozar, sin oblicuidad, sin paralelo ni espacio, sin verticalidad ni horizontalidad, sin perpendicularidad, sin rumbo. Me está enloqueciendo.

Mira sus manos. Mira su piel, su cuerpo. Mírala si puedes mirarla porque no se ve. Está sin escribirse. La miramos porque sabemos que está ahí, frente a nosotras. Porque sabemos que ella sí nos mira fijamente.

Nada lleva puesto encima. Nada tiene donde esconder nada. Deambula descalza y sigilosa. Su cabello susurra el viento y resplandece a la luz de la oscuridad. Parece no tocar el suelo, parece que flota y nos rodea levitando, dejando sus huellas… Esas escandalosas huellas de letras muertas, bañadas con la sagre del silencio.

Parece no tener pulso, pero acelera el mío. Parece no respirar o no necesitar del aire, pero me deja sin aliento. Para no conmoverse, no inmutarse. Parece hacer alarde de una paz que cualquiera envidiaría pero que atribula. No se estremece mas nos estremece a ambas, admítelo, aunque sé que por razones distintas ¿Siente?

No sé tú… A ti te tienta. A mí me asusta.

viernes, abril 25, 2008

Ganas de llover

Imagen: Lluvia by Serkesita

Es inevitable que asocie la lluvia contigo. Quizás porque como ella, aparecías sin avisar. Quizás porque siempre terminabas sorprendiéndome aunque viera asomar tus nubes en el horizonte. Quizás es que me dejé sorprender un par de veces pero el resto hiciste de las tuyas. Quizás es porque no olvido que tras la salida de aquel concierto mencionaste que sólo nos faltaba la lluvia, las luces de los autos reflejadas en la calle mojada… y yo en lo único que pensaba era en abrigarme con tu cuerpo.

La lluvia de estos dos últimos días también se parece mucho a ti… fíjate que llegó así, de la nada, de repente. Llegó cuando nadie la esperaba. Llegó y se inmiscuyó en mis asuntos con una potestad asombrosa. Llegó y se instaló a mi lado. Se me metió hasta en los huesos, como tú. Igual que tú.

Se metió en cada resquicio de mi vida. Me quitó las ganas de venir a trabajar y la concentración me la anuló por completo. Dejó en evidencia que quiero más de lo que tengo y que lo que quiero ha de bajar del cielo, igual que tú. Perdón, igual que ella… Me puso a escribir sonetos y a hablar en endecasílabos. Me dejó unas ganas inmensas de quedarme en la cama hipnotizada por el susurro de su trova sobre los charcos de mi terraza y su canción transparente resbalando por mi ventana.

Sí… así me dejó. Igual que tú. Ya no llueve y tengo ganas de más. Ganas de que lluevas para seguir hablando poesía y no convertirme en poema. Un poema escrito un día cualquiera de lluvia. Un poema escrito con toda la poesía posible. Un poema que no fue recitado, ni dedicado más que a sí mismo. Un poema que tiene ganas de que lluevas hoy. Ganas de que dejes de ser una nube gris que el viento se lleva y disipa en la lejanía, mientras sedienta, te veo desaparecer, inalcanzable.

Ganas de que lluevas sobre mí, ganas de sentir que me toque cada gota tuya y diluyas mis versos. Ganas de mojarme toda de ti, en ti, contigo. Que garúes suavemente hasta apoderarte de mí y me envuelvas en un chubasco transparente de caricias. Quiero que me lluevas inclemente y me sorprendas a mitad del camino donde no encuentre excusa para guarecerme. Quiero que te apoderes de mis sentidos y mis razones y te adueñes de mi voluntad. Quiero que entres en cada pliegue de mi vida y de mis sueños y empapes mis deseos más secretos para descubras en ellos tus iniciales. Quiero que diluvies formando torrentes que arrastren mis miedos. Quiero quedarme descalza bajo tu dominio, que recorras mi cuerpo completo, de pie a cabeza, que laves mis heridas y me cures de frío. Quiero que lluevas hoy y penetres hasta el fondo de mi alma, que tu voz como un trueno pronuncie mi nombre y me alumbre el relámpago de tu mirada. Quiero que me beses y me hables bajito como lo hace la lluvia y que al fin, arrullada por el temporal jadeante de danzar bajo tu vientre, me dejes volar aferrada al cielo de tu pecho hasta que aclare.

Hoy tengo ganas de llover. Hoy quiero hacerte el amor.

viernes, abril 11, 2008

Intersticio

Imagen: Severia by TrixiePixie


A veces amanezco con lágrimas en los ojos y el corazón callado. Todo lo que sale mi boca no son más que deberes y la piel se me deshace de querer. A veces como hoy te miro dormir muy lejos de mí y me pregunto ¿dónde estás?... Luego la realidad me abofetea para que despierte y te encuentro al otro lado de mi cama y en medio, el camino infinito e insalvable de nuestra distancia.

A veces, como hoy, quiero abarcar el jardín de vacío que sembramos tan cuidadosamente y destrozarlo con mis palabras y poesía. Pero me cansé de ser la encargada de envenenar todo cuanto podía matarnos.

A veces, como ahora, escribo demasiado tratando de pronunciar lo innecesario.

A veces sólo quiero volver a sentir. Temblar otra vez y llorar escribiendo. Sentir dolor y tristeza. Volver a despecharme y desesperarme por un beso y ser irremediablemente feliz con ello.

A veces quisiera que volviera a importarme perderte pero tratando de evitarlo dejé que me perdieras. No hay más vuelta atrás que el recuerdo y no te permitiré afirmar que te hago la vida miserable.

Perdón por no haberte hecho feliz arruinando mi vida.

Yo soy y seré siempre poema; tú, resumen de noticias.

jueves, marzo 27, 2008

Nostalgia (Malagueña)

Imagen: Letting go by Littlemewhatever

Pido permiso al mar, mi Mar Querido,
para escribir la voz de mi nostalgia,
desde este verde en el que ahora vivo
quiero acortar en letras mi distancia.
Pido permiso al mar, mi Mar Querido.

¿Cómo olvidarte Mar de mis Lamentos?
Tres años hacen que dejé tu orilla
y aún percibo en mis pensamientos
el sol rendido que en tus aguas brilla
¿Cómo olvidarte Mar de mis Lamentos?

Te busco a ciegas en la noche oscura,
apago luces, voces y sirenas,
busco el silencio que a mí te procura
sólo vestido con la luna llena.
Te busco a ciegas en la noche oscura.

Siento en la brisa que baja del Cerro
que me acaricias desde tu distancia.
Te abrazo en ella y en mi desconsuelo,
puedo sentir tu tez en su semblanza.
Siento en la brisa que baja del Cerro.

Brillan de noche estrellas y cocuyos,
emocionando al fin el alma mía
y aunque me traen mil recuerdos tuyos,
incomparables son con tu ardentía.
Brillan de noche estrellas y cocuyos.

Quiero sentir tu abrazo ultramarino,
llorar en el regazo de tu oleaje
para vestir de nuevo mi destino
con el eterno azul de tu celaje.
Quiero sentir tu abrazo ultramarino.

Tengo nostalgia, Mar de mis Amores,
¡Ay, tengo urgencia de sentir tu abrigo!
Tengo una mara llena de dolores
y en mi mapire, afán de estar contigo.
Tengo nostalgia, Mar de mis Amores.

Borra mis pasos al lamer tu arena
y mi distancia acorta con tus olas;
sólo podría mitigar mi pena
oír tu canto en una caracola.
Borra mis pasos al lamer tu arena.

Virgen del Valle alcánzame tu manto
en una nube que cruce mi cielo.
Toma mi mano y llévame volando
hasta tu mar, el Mar de mis Anhelos.
Virgen del Valle alcánzame tu manto.

He de volver a tu playa algún día,
voy a dormirme en tu marino lecho,
ha de volverse perla el alma mía;
mi vida eterna ha de ser en tu pecho.
He de volver a tu playa algún día.

Ya me despido, Mar, mi Mar Querido.
Con tus azules voy a hacer la ermita
donde venere tu recuerdo vivo
hasta volver a mi isla, Margarita.
Ya me despido, Mar, mi Mar Querido.


lunes, marzo 17, 2008

Sinestesia

Imagen: Melt in a Kiss by Marianne Nyman


Hace tiempo te llamaba hacia mí;
hoy te llamo hacia ti mismo;
donde nadie, estoy segura,
habrá tocado tu cuerpo como lo hicieron mis manos
y nadie habrá puesto sus labios,
como yo puse los míos.
Te llamo hacia donde nadie más puede oír tus pensamientos
aún en la ausencia
y, donde nadie, predecirá como yo,
tu sentimiento.
Allí, donde nadie palpará tu sonrisa sin necesidad de mirarte,
nadie enjugará nunca tu llanto secreto como mis entrañas
ni se estremecerá con tu grito sigiloso.

Nadie sabrá nunca, más que yo,
que tu corazón late en tiempo de bolero
porque sus compases son mi pulso.
Nadie más que yo;
aunque mi beso haya sido sólo un roce en tus labios
y mi caricia te alcanzara apenas por un instante.

Hace tiempo te llamaba hacia mí;
hoy te llamo hacia ti mismo.
Porque es en ti mismo donde te siento
y no existe una explicación que sea necesaria.
Simplemente,
tú suspiras y
a mí me falta el aliento.

miércoles, marzo 05, 2008

No creas

Imagen; Masque by Tarnished Rose

Para: AJ

Tú, mujer de la distancia…
No creas que tu ausencia es antídoto para mi ansiedad por sentirte.
No creas que si no estas no puedo verte,
te imagino cual si estuvieras.
No creas que mis caricias no encuentran tu piel,
te descubro en la brisa que presagia tu presencia en el viento.
No creas que unos cuantos kilómetros
te mantienen a salvo en la lejanía,
un sentir como el mío es inmune a las medidas de la razón.
Amada mía, amante de mis sueños,
no creas que tu sombra es sólo una fiel compañera,
es el abrazo andante que te he enviado con el día.
No creas que una luna vestida de gala es un regalo para todos,
es que tengo el permiso de la noche para besarte con su luz.
¡No! No creas que es el viento quien te acaricia,
es mi canción que trata de encontrarte en su música.
Tampoco creas que es el frío quien eriza tu piel,
es el calor de tu cuerpo reclamando el roce de mis manos.

¡No! ¡No creas!
¡No creas en nada!

Cree sólo en esto que nos ha dejado sin aliento.
Cree sólo en esto, que aún sin nombre
hace que a veces no pueda contenerme y suspire sin remedio.

martes, febrero 26, 2008

Premonición

Imagen: Filth


Te haré mía y te besaré hasta la sombra que no proyectas pero, por Dios, que sé que la tienes y la ciernes sobre mis pensamientos y sobre mí toda, sobre los labios que te pronuncian, sobre los labios que te muerdo.

Te veré entre todas, entre muchas. Entre lujosos atavíos y entre otros no tanto. Entre brillantes y opacos colores, entre luces y entre sombras y aún no sé por cuál mágico milagro, sin poder ver a través de tus ojos para atisbarte en ti misma, desenredaré una vez más tu guiño invisible que me llama, para acercarme.

Palparán mis dedos tus bordes, tus líneas, tus contornos. Delinearé tu silueta entre todas y te distinguiré. Te pulsaré y me tentarás. Te deduciré y presentiré como vibras. Te reconoceré. Te tomaré. Te haré mía.

Te traeré hacia mí y te abrazaré sin preámbulos, sin presentaciones, sin más protocolo que el de saberte. Pagaré por ti el precio que otros creen que alcanzas y que sólo yo sabré si vales porque me lo susurrarás bajo la luz tenue de mi lámpara de noche, sobre mí, en el mundo infinito de mi cama, en el mundo infinito de tus profundidades, esas, en las que yo he de adentrarme, esas que tú has de clavarme como finas dagas esmaltadas, puñales oscuros que irán a desangrarme sin compasión la razón, tal y como busco desesperadamente en las ingles de tus márgenes, cautivada por la humedad que regalas a mis labios y el incienso fragante que prodiga en el ambiente tu cabello cuando mis dedos lo recorren.

¡Sí! Yo busco ese psicotrópico efecto, perderme en el opio de tus imágenes proyectadas en mis fronteras y sólo en la ceguera perniciosa que me produce tu vicio, sólo en el resplandor con que me turbas, sólo en el estertor jadeante del final, lo comprenderé todo. Suspiraré de tanto amarte, cerraré tu puerta y te haré mía, Palabra.